La sesión de este jueves en Wall Street quedará registrada como una de las más severas del año.
Una liquidación masiva de acciones tecnológicas borró en una sola jornada unos 2,5 billones de dólares de valor en el mercado tecnológico estadounidense y arrastró a los tres grandes índices a caídas que no se veían desde hace meses.
El Nasdaq Composite se desplomó un 5,52% hasta los 24.315 puntos, en su mayor retroceso porcentual diario desde abril de 2025, mientras el Nasdaq 100, que agrupa a las mayores firmas del sector, retrocedió un 6,4%.
El castigo no se limitó a la tecnología. El S&P 500 cedió un 4,30% hasta los 7.358,13 puntos, con una pérdida de capitalización cercana a los 2,9 billones de dólares, y el promedio industrial Dow Jones cayó un 3,44% hasta las 51.521,28 unidades.
Con el resultado de este jueves, el Nasdaq Composite entró formalmente en territorio de corrección: acumula una pérdida cercana al 12% desde su máximo histórico de principios de octubre, y la sesión fue ya su quinta caída superior a los 500 puntos desde mediados de ese mismo mes.
UN GIRO EN VEINTICUATRO HORAS
Lo abrupto del movimiento se entiende mejor si se mira la jornada anterior. El miércoles, Wall Street había cerrado claramente en alza: el Dow Jones subió un 3%, el S&P 500 avanzó un 1,6% y el Nasdaq ganó un 1,4%.
Nada en ese cierre anticipaba la magnitud de la reversión, tal como reconstruye la crónica de Ámbito Financiero sobre la secuencia de la semana.
El ajuste, en realidad, venía gestándose desde que el Nasdaq tocó su récord a principios de octubre. Desde entonces, el mercado convivía con una pregunta incómoda: si el gasto colosal en inteligencia artificial generaría retornos a la altura de las valoraciones alcanzadas. Este jueves, esa pregunta se convirtió en orden de venta.
LAS SIETE GRANDES Y LOS CHIPS, EN EL CENTRO DE LA TORMENTA
El grupo de las siete mayores tecnológicas por capitalización perdió en conjunto cerca de 1 billón de dólares durante la rueda. Tesla retrocedió un 10,8% y Nvidia cayó en torno al 9%, mientras Microsoft cedió un 3,6% y tanto Amazon como Alphabet bajaron un 2,2%. Ninguna de las grandes escapó a la liquidación.
Pero el epicentro estuvo en los semiconductores. El índice de chips de Filadelfia se hundió un 12% hasta su nivel más bajo en más de seis meses.
AMD se desplomó cerca del 16% y Micron perdió un 15,3%, tras los reportes sobre la paralización de obras en su planta Fab 11E en Taoyuan. Arm Holdings cedió un 11,4%, Intel un 8,2%, Qualcomm un 7,4% y Oracle un 6,3%.
El castigo alcanzó también a las llamadas neoclouds y a los operadores de infraestructura: Nebius cayó un 15%; Applied Digital, Cipher Digital e IREN perdieron más de un 14% cada una, y CoreWeave retrocedió un 10% mientras sus seguros contra impago de deuda a cinco años alcanzaban un récord de 1.267,9 puntos básicos, según S&P Global Market Intelligence.
Incluso el eslabón energético de la cadena de la IA acusó el golpe: GE Vernova cedió un 7,4% y Constellation Energy un 2,5%.
EL TEMOR A LOS CENTROS DE DATOS Y EL COSTO DEL DINERO
¿Qué detonó la venta?
Según el análisis recogido por Euronext y Reuters, los inversores comenzaron a descontar mayores exigencias regulatorias federales y estatales sobre el consumo eléctrico e hídrico de los centros de datos tras los comicios de mitad de mandato en Estados Unidos, con la posibilidad de pausas en la construcción de nuevas instalaciones.
La advertencia tiene cifras: los analistas de UBS estiman que alrededor del 30% de las adiciones de capacidad de centros de datos previstas en el país para 2028 podría verse en riesgo por posibles pausas en los permisos de construcción.
A esa inquietud se sumaron dos factores financieros. Por un lado, el cambio en las expectativas sobre el costo del financiamiento, que presionó con especial dureza a las neoclouds, empresas de computación en la nube especializadas en IA cuyo modelo depende de endeudarse para crecer.
Por otro, la duda de fondo sobre la rentabilidad real del gasto masivo de capital en el sector, alimentada incluso por la incertidumbre en torno al calendario de la esperada salida a bolsa de la firma de inteligencia artificial Anthropic.
La combinación resultó explosiva: si la regulación encarece la expansión y el dinero cuesta más, las valoraciones dejan de sostenerse.
LA ONDA EXPANSIVA LLEGA A ASIA Y EUROPA
La caída cruzó el Pacífico en cuestión de horas.
Este viernes, el índice Nikkei de Japón y el KOSPI de Corea del Sur se hundieron cerca de un 6% cada uno; en el caso japonés, fue su peor caída diaria desde abril de 2025, como detalla el seguimiento de Reuters Global Markets en Euronext.
En Tokio, SoftBank cayó un 11% y el costo de asegurar su deuda frente a un impago subió a su máximo en cuatro años.
En Seúl, donde las autoridades flexibilizaron temporalmente las normas sobre inversiones apalancadas minoristas para contener las ventas, los fabricantes de memorias SK Hynix y Samsung Electronics retrocedieron un 12,2% y un 10,7%.
Taiwán vivió la jornada más dramática: su índice de referencia llegó a perder más de un 8% durante la rueda antes de moderar la baja a un 4,5% al cierre, después de que el Ministerio de Finanzas solicitara a los bancos estatales respaldar al mercado.
Aun así, la bolsa taiwanesa cerró la semana con un retroceso acumulado del 12,2%, el mayor desde 1991 según datos de LSEG, arrastrada por la caída del 10% de TSMC y de más del 3% de Foxconn.
En Europa, las principales plazas abrieron este viernes con pérdidas superiores al 1,5%, mientras el petróleo Brent oscilaba entre 96,91 y 100 dólares por barril, encaminado a su mayor baja semanal desde 2020 ante las expectativas de una desescalada bélica en Medio Oriente.
EL REFUGIO EN LOS BONOS Y LO QUE VIENE
Como ocurre en cada episodio de aversión al riesgo, el dinero buscó cobertura. Los inversores institucionales y minoristas se volcaron hacia los bonos soberanos, el dólar estadounidense, el yen japonés y el franco suizo.
La búsqueda de refugio llevó el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a diez años a su nivel más bajo desde septiembre, antes de ubicarse en el 4,86% durante la sesión europea de este viernes.
El rendimiento del bono japonés a diez años bajó hasta el 1,795%, y el de los bonos alemanes se situó en el 3,25%, tras tocar su mínimo desde finales de agosto.
El panorama, con todo, no es unívocamente sombrío. El informe de nóminas no agrícolas publicado este viernes mostró la creación de 165.000 puestos de trabajo en Estados Unidos y un crecimiento salarial interanual del 3,1%, por encima de las previsiones del mercado.
Hacia la apertura de este viernes en Nueva York, los futuros del Nasdaq apuntaban a un rebote técnico del 1,5%.
La próxima referencia decisiva llegará la semana que viene, con los datos del índice de precios al consumidor, que los analistas aguardan para evaluar los próximos pasos de la Reserva Federal.
De ese dato dependerá, en buena medida, si lo de este jueves fue el inicio de una corrección más profunda o el punto más bajo de un ajuste violento pero breve.

