Gobernadores electos 2026: Récord de mujeres y demócratas

Las elecciones de mitad de mandato celebradas este martes en Estados Unidos no solo reordenaron el equilibrio de fuerzas en Washington: también reconfiguraron, de manera profunda, el poder en los estados. El Partido Demócrata aseguró al menos 27 gubernaturas para el periodo que comienza en 2027, con lo que controlará la mayoría de los ejecutivos estatales por primera vez desde 2006. Y lo hizo, además, en una jornada que pasará a la historia por sus récords de representación: nunca antes se habían elegido tantos gobernadores afroamericanos en una sola noche, y las mujeres quedaron en ruta de igualar o superar su marca histórica de mandatarias en funciones.

El dato, consolidado por los conteos de Associated Press, describe un vuelco de dos décadas. Desde las intermedias de 2006, los demócratas no reunían la mayoría de las oficinas ejecutivas estatales, esas que deciden sobre educación, salud, seguridad pública, infraestructura y, en buena medida, sobre la administración cotidiana de las elecciones. Este martes, ese mapa cambió de color en estados que llevaban generaciones bajo control republicano.

UNA MAYORÍA QUE NO SE VEÍA DESDE 2006

El avance demócrata se construyó arrebatando plazas estratégicas. Texas, Georgia, Ohio e Iowa cambiaron el signo político de sus administraciones estatales, mientras el Partido Republicano logró retener el poder ejecutivo en bastiones como Florida. El vuelco en las gubernaturas se suma a lo ocurrido en el Capitolio federal, donde la misma jornada definió los resultados del Senado y la Cámara de Representantes en las elecciones intermedias de 2026, en una derrota de conjunto para el partido del presidente.

La conquista de la mayoría no es un dato meramente estadístico. Las gubernaturas son el nivel de gobierno que más directamente administra la vida pública estadounidense: desde allí se firman los presupuestos de educación y salud, se nombran jueces estatales, se dirigen las guardias nacionales y se supervisan los mecanismos con los que se vota. Que ese poder territorial pase a manos del partido opositor, en plena mitad del mandato presidencial, configura un contrapeso que se ejercerá a diario y no solo en los titulares de Washington.

En Iowa, el demócrata Rob Sand superó al republicano Zach Lahn y devolvió el ejecutivo estatal a su partido. En California, el exsecretario federal de Salud Xavier Becerra ganó la elección para suceder a Gavin Newsom, manteniendo en manos demócratas el estado más poblado del país. Y el partido reforzó su posición reeligiendo a varios de sus gobernadores: Josh Shapiro en Pensilvania, JB Pritzker en Illinois, Kathy Hochul en Nueva York, Katie Hobbs en Arizona y Tina Kotek en Oregón, quien derrotó a la republicana Christine Drazan.

TEXAS, EL GRAN TERREMOTO DE LA NOCHE

De todos los vuelcos, ninguno tiene el peso simbólico del tejano. La representante estatal demócrata Gina Hinojosa derrotó al gobernador republicano Greg Abbott, que buscaba un cuarto mandato consecutivo, y se convertirá en la primera mujer latina en gobernar Texas. Será, además, la primera demócrata en ocupar el cargo desde 1995: tres décadas de dominio republicano ininterrumpido se rompieron en una sola jornada.

Texas no es un estado más. Es el segundo más poblado del país, un bastión histórico del conservadurismo y una pieza central de cualquier cálculo electoral nacional. Que haya caído en manos demócratas, y con una candidata que hace historia por partida doble, resume la magnitud del rechazo que los votantes expresaron este martes también en el ámbito estatal.

La derrota tiene además un componente personal y político difícil de soslayar: Abbott no era un gobernador de paso, sino un mandatario que aspiraba a encadenar un cuarto periodo consecutivo, algo reservado a las figuras más arraigadas de la política estatal. Cuando un electorado retira a un gobernante con ese nivel de instalación, y lo hace para entregar el cargo a la primera mujer latina de su historia, el mensaje excede la disputa partidista: habla de un ciclo que se cerró.

UNA SOLA NOCHE DUPLICÓ DOS SIGLOS Y MEDIO DE HISTORIA

El capítulo más extraordinario de la jornada es el de la representación afroamericana. En los últimos 250 años, Estados Unidos solo había elegido a tres gobernadores negros. Este ciclo, ocho candidatos afroamericanos de los dos partidos principales llegaron a las boletas generales, y las victorias de este martes duplicaron, en una sola noche, la cifra acumulada durante dos siglos y medio.

El hito mayor ocurrió en Georgia. La exalcaldesa de Atlanta Keisha Lance Bottoms derrotó al empresario republicano Rick Jackson, quien había invertido más de 200 millones de dólares de su fortuna personal en la campaña, y se convirtió en la primera mujer negra elegida gobernadora en la historia del país, según verificó PBS News. La dimensión del momento es difícil de exagerar: los 83 gobernadores anteriores de Georgia habían sido, todos, hombres blancos.

La historia no fue de un solo partido. En Florida, el congresista republicano Byron Donalds venció al demócrata David Jolly y se convirtió en el primer gobernador negro en la historia de ese estado, manteniendo el control republicano del tercer estado más poblado del país. En Wisconsin, el demócrata David Crowley, ejecutivo del condado de Milwaukee, ganó la gubernatura que estaba vacante. Y en Maryland, el demócrata Wes Moore, que hasta esta elección era el único gobernador afroamericano en funciones en todo el país, aseguró su reelección para un segundo mandato. En Nevada, el desafío del fiscal general demócrata Aaron Ford al gobernador republicano Joe Lombardo se mantenía entre las contiendas más competitivas del ciclo, aún en seguimiento al cierre de los conteos.

LAS MUJERES, EN RUTA HACIA UN RÉCORD SIMULTÁNEO

El tercer récord de la jornada es el femenino. De acuerdo con los balances publicados, los estados quedaron encaminados a igualar o superar la marca histórica de 14 mujeres gobernando de manera simultánea, una cifra que describe el avance acumulado del liderazgo femenino en los ejecutivos estatales.

En Nuevo México, la exsecretaria del Interior Deb Haaland, integrante del Pueblo de Laguna, derrotó al republicano Gregg Hull y se convirtió en la primera mujer indígena estadounidense elegida gobernadora en la historia del país. En Minnesota, la senadora Amy Klobuchar venció a la expresidenta de la Cámara estatal republicana Lisa Demuth y será la primera mujer elegida gobernadora de ese estado. En Ohio, la exdirectora estatal de salud Amy Acton se impuso al empresario republicano Vivek Ramaswamy, en una de las contiendas más observadas del ciclo. Y en Míchigan, la secretaria de Estado Jocelyn Benson ganó la carrera por la gubernatura abierta. A ellas se sumaron las reelecciones de Hochul en Nueva York, Hobbs en Arizona y Kotek en Oregón.

POR QUÉ IMPORTAN LOS GOBERNADORES: LA MIRADA PUESTA EN 2028

Más allá de los récords, lo ocurrido este martes tiene consecuencias institucionales directas. Los gobernadores administran los procesos electorales en sus estados, firman o vetan las leyes sobre distritos y reglas de votación, y encabezan los gobiernos que ejecutan buena parte de las políticas federales. Por eso, el nuevo mapa tendrá un peso directo en la organización de las elecciones presidenciales de 2028, especialmente en estados péndulo como Pensilvania, Míchigan, Wisconsin, Georgia y Arizona, donde los márgenes suelen decidirse por muy poco.

El balance de la jornada, recogido también por PBS News, es el de una reprimenda amplia al partido gobernante en Washington, traducida en poder territorial. Los demócratas no solo ganaron más estados: ganaron estados distintos, con candidatos que amplían el perfil histórico de quién gobierna en Estados Unidos. Cuando los nuevos mandatarios asuman en 2027, el país tendrá más mujeres y más gobernadores afroamericanos que nunca. Y tendrá, sobre todo, un mapa estatal que nadie habría dibujado así antes de este martes.

Musa Meta

Musa Meta

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